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¿Cómo funciona la termorregulación del cuerpo humano?

La thermorégulation du corps humain

Romane Benderradji - Responsable de comunicación y portavoz de G-Heat |

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En resumen 💡

Tu cuerpo mantiene su temperatura corporal alrededor de los 37 °C gracias a un sistema de regulación térmica controlado por el cerebro.

  • Cuando hace frío, el organismo reduce el flujo sanguíneo hacia las extremidades y provoca escalofríos para producir calor.
  • Cuando hace calor, la transpiración y la dilatación de los vasos sanguíneos evacuan el exceso de calor.

Pero estos mecanismos tienen sus límites. Cuando el cuerpo se desequilibra, existen soluciones de compensación externas que permiten prolongar tu zona de equilibrio y seguir avanzando.

Tu cuerpo es una máquina térmica, con sus límites.

Le corps est une machine thermique, avec ses limites

-5 °C. Las manos pierden su destreza en veinte minutos. En pleno verano, un techador expuesto sin protección ve cómo su nivel de atención disminuye tras dos horas. No se trata de caprichos: es la fisiología la que habla.

El cuerpo humano funciona como un motor térmico. Su temperatura interna debe mantenerse constante, alrededor de los 37 °C, para que todas las funciones vitales funcionen correctamente. Cuando el entorno ejerce una presión excesiva (frío o calor), el sistema de termorregulación se activa para compensarlo. Pero tiene un límite.

Comprender este funcionamiento es entender por qué el frío entumece los dedos, por qué el calor agota y, sobre todo, cómo prolongar esta zona de equilibrio cuando las condiciones se vuelven difíciles. En G-Heat, todos los equipos que diseñamos, ya sean calefactores o refrigeradores, se inscriben en esta lógica: ayudar al cuerpo a mantener su regulación, no sustituirla.

El hipotálamo: el termostato del cerebro

L'hypothalamus : le thermostat de votre cerveau

Un centro de control que reacciona en cuestión de segundos

El hipotálamo es una pequeña zona del cerebro, no más grande que una almendra, situada en el centro del sistema nervioso central. Su función es controlar la temperatura corporal como un termostato. Recibe constantemente datos sobre el estado térmico del organismo, los compara con un valor de referencia (37 °C) y activa la respuesta adecuada.

Este mecanismo de regulación funciona en circuito cerrado. Incluso una desviación de unas décimas de grado es suficiente para activar una corrección. Todo ello en cuestión de segundos.

  • Valor de consigna: 37 °C ± 0,5 °C para el núcleo central
  • Tiempo de reacción: unos segundos tras detectar una desviación
  • Coordinación: el sistema nervioso, las hormonas y el metabolismo actúan conjuntamente

Los sensores de temperatura: sus centinelas bajo la piel

Para controlar la termorregulación, el hipotálamo necesita datos fiables. Son los termorreceptores los que desempeñan esta función de sensores.

Su piel contiene aproximadamente 250 000 sensibles al frío y 30 000 sensibles al calor, repartidos por toda la superficie cutánea. Estos sensores periféricos envían la información al cerebro a través de las fibras nerviosas. Paralelamente, los sensores centrales —en el propio hipotálamo, la médula espinal y los órganos profundos— miden la temperatura de la sangre en circulación.

La combinación de estos dos niveles de detección permite una regulación precisa y reactiva.

  • Receptores del frío: activos entre 10 °C y 40 °C, pico de sensibilidad alrededor de 25 °C.
  • Receptores del calor: activos entre 30 °C y 45 °C.
  • Transmisión: la señal llega al cerebro en pocos milisegundos.

Núcleo central frente a periferia: el cuerpo toma decisiones

Tu organismo no se calienta de manera uniforme. La fisiología distingue dos zonas:

  1. El núcleo central: cerebro, corazón, hígado, riñones. Temperatura mantenida constante, cercana a los 37 °C. Es la zona prioritaria.
  2. La envoltura periférica: piel, músculos superficiales, extremidades (manos, pies, nariz). Su temperatura varía mucho según las condiciones externas: puede bajar hasta los 20 °C en los dedos cuando hace frío.

El principio es sencillo: cuando hace frío, el cuerpo sacrifica el calor de la periferia para proteger el núcleo central. Los dedos se congelan primero porque el cerebro y el corazón tienen prioridad.

«Los dedos son los primeros en sufrir el frío porque el cuerpo protege primero los órganos vitales. Nuestros dispositivos calefactores actúan precisamente en esta zona periférica para compensar este mecanismo natural, sin interferir en la regulación del núcleo central».

— Gwenaël Fournet, experto en productos de G-Heat

Producción de calor: cómo se defiende el cuerpo contra el frío

Comment le corps se défend contre le froid

Los escalofríos: su calefacción de emergencia

Cuando la temperatura corporal desciende por debajo de su umbral de referencia, el hipotálamo desencadena los escalofríos. En concreto, los músculos se contraen de forma involuntaria entre 10 y 20 veces por segundo. Estas contracciones no producen ningún movimiento útil, pero generan calor, hasta cinco veces más que la producción calórica en reposo.

El problema: este mecanismo consume mucha energía. Agota rápidamente tus reservas de glucógeno. Tras unas horas de exposición al frío, aparece el cansancio y el cuerpo ya no tiene combustible para temblar.

  • Umbral de activación: temperatura central inferior a 36 °C aproximadamente
  • Producción de calor: hasta 5 veces el metabolismo basal
  • Límite: agotamiento de las reservas energéticas en pocas horas

Vasoconstricción: la sangre se retira para proteger el corazón

Incluso antes de los escalofríos, el cuerpo activa un primer reflejo: la vasoconstricción. Tan pronto como la temperatura interna desciende alrededor de los 36,8 °C, el sistema nervioso ordena el estrechamiento de los vasos sanguíneos periféricos.

Resultado: la sangre caliente permanece concentrada alrededor de los órganos vitales. El flujo sanguíneo hacia los dedos de las manos y los pies y la nariz puede reducirse en un 90 %. Por eso estas zonas se enfrían, se vuelven blancas y pierden sensibilidad antes que otras.

💡 Consejo práctico: la vasoconstricción es un mecanismo de protección normal, pero provoca una pérdida de destreza que puede resultar peligrosa, por ejemplo, en una obra, en moto o en la montaña. Un aporte de calor activo directamente en los dedos, como el que proporcionan los guantes calefactables con filamentos de carbono, compensa esta reducción del flujo sanguíneo y mantiene la movilidad. Sin interferir en la regulación natural del cuerpo.

El metabolismo: tu caldera interna se pone en marcha

Tercera palanca de la termogénesis: el organismo acelera su metabolismo celular. Bajo la acción de las hormonas (noradrenalina, hormonas tiroideas), las células intensifican sus reacciones químicas internas. Resultado: se produce más calor.

El hígado, los músculos y el tejido adiposo marrón son los principales responsables de esta producción de calor. Esta es también la razón por la que la alimentación desempeña un papel clave frente al frío: cada nutriente metabolizado libera energía en forma térmica.

  • Hormonas clave: noradrenalina, tiroxina (T4), triyodotironina (T3)
  • Tejido adiposo marrón: especializado en la producción de calor
  • Aumento posible: hasta un +40 % del metabolismo basal en caso de exposición prolongada al frío

Evacuación del calor: cómo se enfría el cuerpo

La transpiración: su sistema de enfriamiento por evaporación

La sudoración es el mecanismo más eficaz con el que cuenta el cuerpo para enfriarse. Sus 2 a 4 millones de glándulas sudoríparas secretan un líquido compuesto en un 99 % por agua. Cuando esta agua se evapora en la superficie de la piel, absorbe energía térmica: aproximadamente 2400 kilojulios por litro de sudor evaporado.

En condiciones de calor extremo o actividad física intensa, el cuerpo puede producir hasta 2 litros de sudor por hora. Pero cuidado: este sistema depende de la humedad del aire exterior. Cuanto más húmedo es el aire, menos eficaz es la evaporación. Por eso nos ahogamos cuando hace calor y humedad.

Vasodilatación: abrir las válvulas para disipar el calor

A diferencia de la vasoconstricción, la vasodilatación abre los vasos sanguíneos periféricos. La sangre caliente fluye hacia la superficie de la piel para ceder su calor al aire ambiente, por radiación y convección.

El flujo sanguíneo cutáneo puede pasar de 0,5 litros por minuto en reposo a 7 litros por minuto en situaciones de estrés térmico. Esto explica el enrojecimiento de la piel durante el esfuerzo o en climas cálidos: es la manifestación visual del flujo de sangre hacia la periferia para disipar el calor.

Las cuatro vías de pérdida de calor: radiación, convección, conducción y evaporación

La termólisis se produce a través de cuatro modos de transferencia térmica. Cada uno de ellos desempeña un papel variable según las condiciones:

Español

Modo de transferencia Principio físico Proporción del intercambio (reposo, 20°C) Eficacia reducida cuando…
Radiación Emisión de ondas infrarrojas por el cuerpo ~60 % Temperatura exterior cercana a 37°C
Convección Transferencia por movimiento del aire ~15 % Aire inmóvil o muy caliente
Conducción Contacto directo con una superficie fría ~3 % Aislamiento por la ropa
Evaporación Transformación del agua (sudor) en vapor ~22 % Humedad ambiental elevada (>80 %)

Cuando la temperatura exterior supera los 35 °C, los tres primeros modos pierden eficacia. La evaporación se convierte entonces en el principal mecanismo de enfriamiento.

⚙️ La tecnología explicada: nuestra ropa refrescante aprovecha precisamente estos modos de transferencia. La tecnología Jade Cool funciona como un acelerador de la evaporación: los microcristales de jade incrustados en la fibra captan el calor corporal y lo disipan, de forma similar a un cubito de hielo colocado sobre la piel. La tecnología Poly Cool prolonga el enfriamiento gracias a unas fibras poliméricas superabsorbentes que retienen el agua. Cada enfoque se centra en un modo de transferencia específico según el contexto de uso.

Los umbrales de activación: cuando el cuerpo pasa al modo defensivo

Una jerarquía de respuestas precisa, con una precisión de una décima de grado

Los mecanismos de termorregulación no se activan todos al mismo tiempo. Siguen una jerarquía precisa, activada por umbrales de temperatura interna.

Temperatura corporal central Mecanismo activado Tipo de respuesta
< 36,8°C Vasoconstricción periférica Conservación del calor
< 36,0°C Escalofríos musculares Producción activa de calor
< 35,0°C Hipotermia — urgencia médica Fallo del sistema
> 37,2°C Vasodilatación cutánea Disipación del calor
> 37,5°C Sudoración activa Enfriamiento por evaporación
> 40,0°C Golpe de calor — urgencia médica Fallo del sistema

La primera reacción ante el frío —la vasoconstricción— se activa a partir de los 36,8 °C, una diferencia de solo 0,2 °C con respecto a la temperatura normal. El cuerpo reacciona mucho antes de que «sintamos» el frío.

Frío frente a calor: dos estrategias opuestas

Ante el frío, el cuerpo adopta una postura defensiva: concentra el calor en el centro, reduce los intercambios con el exterior y activa la producción de calor. Ante el calor, ocurre lo contrario: maximiza los intercambios abriendo los vasos sanguíneos de la piel y activando la sudoración.

Punto importante: la capacidad de adaptación al calor suele ser mayor. Con la aclimatación, una persona puede aumentar su volumen de sudor y reducir su umbral de activación. Por el contrario, la termogénesis sigue estando limitada por las reservas energéticas. Por lo tanto, la exposición prolongada al frío se vuelve peligrosa más rápidamente.

Cuando el sistema alcanza sus límites fisiológicos

A pesar de su precisión, la termorregulación humana tiene límites absolutos:

  • Por debajo de 35 °C de temperatura central: hipotermia. El sistema nervioso central comienza a funcionar mal.
  • Por encima de 40 °C: golpe de calor. Riesgo de lesiones celulares irreversibles.

Entre estos dos extremos, el equilibrio depende de la duración de la exposición, la intensidad de la actividad física, la hidratación, el estado de salud y, de manera determinante, el equipo que se lleva puesto. Es en esta zona intermedia, cuando el cuerpo lucha pero aún no se ha rendido, donde los dispositivos de compensación térmica externa aportan su mayor valor.

⚠️ Punto de atención: los signos precursores de un fallo suelen ser discretos. Entumecimiento de las extremidades, ligera confusión, disminución de la coordinación o sudoración que cesa bruscamente en pleno calor. No los ignore: indican que su sistema de regulación se está acercando a sus límites. En el ámbito profesional, estos síntomas deben provocar la interrupción inmediata de la actividad y la búsqueda de refugio.

Cómo optimizar su termorregulación en el día a día

Optimiser la thermorégulation de son corps

La hidratación: el combustible de tu regulación térmica

El agua es el principal vector de tu termorregulación. Constituye el 99 % del sudor, transporta el calor a través de la sangre y alimenta todas las reacciones metabólicas. Una deshidratación de solo el 2 % del peso corporal ya reduce tu capacidad de sudoración y aumenta la frecuencia cardíaca.

  1. Beba entre 200 y 300 ml de agua cada 20 minutos cuando realice un esfuerzo físico, independientemente de la temperatura exterior.
  2. Opte por agua ligeramente mineralizada para compensar la pérdida de sales debida a la transpiración.
  3. Controle el color de la orina: amarillo oscuro = inicio de la deshidratación.
  4. Cuando hace frío, mantenga una ingesta regular de líquidos incluso sin sensación de sed, ya que el aire frío y seco acelera la pérdida de agua a través de la respiración.

El movimiento: su mejor aliado contra el frío

La actividad física es un factor directo de la termogénesis. La contracción muscular convierte la energía química en movimiento y calor: solo el 25 % de la energía producida se utiliza para el movimiento. El 75 % restante se libera en forma de calor. Por eso se calienta rápidamente al caminar en climas fríos.

Por el contrario, la inmovilidad prolongada en condiciones de frío acelera el enfriamiento. El metabolismo basal no basta para compensar las pérdidas. Para los profesionales estáticos (agentes de seguridad, conductores de maquinaria, operadores de vigilancia), esta realidad hace indispensable un aporte de calor externo cuando el movimiento no es una opción.

La alimentación: el combustible adecuado para la estación adecuada

Cada alimento que se consume produce calor durante su digestión. Es la termogénesis alimentaria. No todos los nutrientes son iguales:

  • Proteínas: entre el 20 y el 30 % de su valor calórico se disipa en forma de calor, lo que supone el mejor rendimiento térmico.
  • Hidratos de carbono: entre el 5 y el 10 % se disipa en forma de calor.
  • Lípidos: entre el 2 y el 5 % se disipa en forma de calor.

Cuando hace frío, una alimentación rica en proteínas e hidratos de carbono complejos favorece la producción de calor. Cuando hace calor, las comidas ligeras y ricas en agua limitan la carga térmica relacionada con la digestión. La alimentación no sustituye a la termorregulación, sino que le proporciona el combustible necesario para funcionar a lo largo del día.

«Sobre el terreno, los usuarios que combinan hidratación, alimentación adecuada y equipamiento térmico eficaz prolongan significativamente su capacidad de actividad. La tecnología no sustituye a la fisiología. La prolonga. Es esta complementariedad entre el cuerpo y el equipamiento lo que guía todo nuestro desarrollo de productos».

— Romane Benderradji, responsable de comunicación de G-Heat

¿Por qué elegir G-Heat para prolongar su equilibrio térmico?

Pourquoi choisir G-Heat pour prolonger votre équilibre thermique

Cuando el cuerpo alcanza sus límites frente al frío o al calor, ya no se trata de comodidad. Se trata de poder continuar. G-Heat diseña equipos térmicos pensados para intervenir exactamente allí donde tu termorregulación natural falla.

  • Compensación activa, no un gadget: nuestros filamentos de carbono y nuestras tecnologías refrescantes (Jade Cool, Poly Cool, Phase Cool) se centran en las zonas donde el cuerpo pierde calor primero (manos, pies, torso) para mantener tu destreza y tu vigilancia sobre el terreno.
  • Diseñado por ingenieros franceses, validado sobre el terreno: cada producto es desarrollado internamente por nuestro equipo de I+D y probado en condiciones reales (obras de construcción, salidas en moto, entornos industriales) antes de entrar en producción.
  • Baterías de alto rendimiento en colaboración con VoltR (French Tech): nuestras baterías de litio ofrecen varias horas de autonomía, soportan 500 ciclos de carga y se integran en un enfoque de diseño ecológico con celdas reacondicionadas.
  • Gamas segmentadas por uso, no por marketing: profesionales de la construcción, motociclistas, ciclistas, deportistas al aire libre, personas con síndrome de Raynaud... Cada restricción térmica tiene su respuesta técnica específica, con referencias que cumplen las normas EPI (EN 388) para entornos profesionales.
  • Una marca recomendada por marcas de referencia: G-Heat se distribuye en Decathlon e Intersport, y está reconocida por la Federación Francesa de Deportes para Discapacitados, socios que solo se comprometen con equipos fiables y probados.
  • Filosofía: prolongar el cuerpo, no sustituirlo: nuestros dispositivos no interfieren en su termorregulación. La complementan para mantenerle en su zona de equilibrio, donde permanece lúcido, preciso y operativo, independientemente de las condiciones meteorológicas.

Conclusión

La termorregulación del cuerpo humano es un sistema de una precisión extraordinaria. El hipotálamo controla, los termorreceptores informan y los vasos sanguíneos y los músculos ejecutan. Vasoconstricción a partir de 36,8 °C, escalofríos, sudoración, vasodilatación: cada respuesta tiene un único objetivo, mantener su temperatura interna constante en torno a los 37 °C.

Pero este sistema tiene sus límites. Ante condiciones térmicas extremas y exposiciones prolongadas, el cuerpo acaba por rendirse. Es en este espacio, entre la capacidad natural del organismo y las limitaciones del entorno, donde interviene G-Heat. Nuestros equipos no sustituyen a su fisiología. La prolongan, aportando calor activo o enfriamiento localizado allí donde el cuerpo ya no es suficiente. Para seguir avanzando, haga el tiempo que haga.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si su cuerpo regula mal la temperatura?

Hay varios signos que deben alertarle: extremidades que se vuelven blancas o azules cuando hace frío (posible síndrome de Raynaud), sudoración excesiva o, por el contrario, insuficiente, sensación de frío persistente en un entorno templado o variaciones importantes de la temperatura corporal a lo largo del día. Ciertas afecciones de salud, como trastornos tiroideos, diabetes o enfermedades circulatorias, alteran la capacidad de regulación térmica. Si estos síntomas se repiten con regularidad, consulte a un profesional de la salud. Además, los dispositivos de compensación térmica pueden ayudarle a mantener su comodidad diaria.

¿A qué temperatura se activan las prendas calefactables G-Heat?

Usted decide. La ropa calefactable G-Heat se controla manualmente mediante un botón de mando con tres niveles de intensidad (LED: blanco, azul, rojo). No se activa automáticamente. Usted activa la calefacción según sus sensaciones y su nivel de actividad. Los filamentos de carbono alcanzan su temperatura de funcionamiento en pocos minutos tras la activación de la batería.

¿Cuánto tiempo duran las baterías G-Heat?

La autonomía depende del nivel de intensidad utilizado y del tipo de batería. Las baterías BATV01 (chaquetas) ofrecen varias horas de autonomía a intensidad media. Las baterías BATG01 (guantes), ultracompactas de 65 gramos, están diseñadas para aguantar un día de actividad alternando los niveles. Todas soportan hasta 500 ciclos de carga. Desarrolladas en colaboración con VoltR (French Tech), incorporan celdas de litio reacondicionadas en un enfoque de diseño ecológico.

¿Puede la ropa técnica sustituir a la termorregulación natural?

No. Y no es su función. Los equipos G-Heat no sustituyen los mecanismos fisiológicos de su organismo: los complementan. Un guante calefactor compensa la vasoconstricción de las extremidades. Un chaleco refrescante ayuda al cuerpo a evacuar el exceso de calor. Pero su sistema de termorregulación sigue funcionando con normalidad. El objetivo: prolongar su zona de equilibrio para que el cuerpo no tenga que movilizar sus respuestas extremas (escalofríos, sudoración excesiva), lo que preserva su energía y su capacidad de actividad.

¿Cómo cuidar la ropa térmica G-Heat?

Retire siempre las baterías antes de lavarla. Lave la ropa calefactora en frío o a una temperatura máxima de 30 °C, en ciclo delicado. Está estrictamente prohibido usar la secadora: el calor deteriora los circuitos de filamentos de carbono. En el caso de los productos refrescantes Jade Cool, enjuague con agua limpia después de cada uso y deje secar al aire libre. Guarde las baterías desconectadas, cargadas entre un 40 % y un 50 %, y realice una carga completa cada tres meses fuera de temporada para preservar la química del litio.

¿Qué tecnología G-Heat elegir según su actividad?

La elección depende de sus necesidades térmicas y del contexto de uso:

  • Frío en movimiento (moto, bicicleta, senderismo): guantes y chaquetas con filamentos de carbono y batería.
  • Calor en actividades deportivas intensas: la tecnología Tech Cool funciona en seco, sin activación.
  • Entornos profesionales cálidos y estáticos (obras, almacenes): soluciones Poly Cool o Phase Cool para un enfriamiento prolongado.
  • Síndrome de Raynaud o trastornos circulatorios: gamas Santé con dispositivos de asistencia térmica adaptados al uso diario.